La primera pantalla debe prometer un beneficio en pocos toques, no describirte. El título indica lo que la persona obtendrá. El subtítulo disipa el miedo a que sea largo y complicado. Si la pantalla habla del negocio y no del beneficio del cliente, el primer contacto simplemente no ocurre.
¿Qué debe decir el título?
El resultado que vale la pena presionar. No el nombre de la empresa ni el año de fundación, sino lo que la persona se llevará. El cliente llegó por una solución, no para conocerte.
Mal: “Estudio de manicura. Trabajamos desde 2015”. Bien: “Te ayudamos a elegir tu manicura en tres preguntas”. El primero habla de ti, el segundo promete un resultado al cliente y menciona el costo de la interacción.
¿Para qué sirve el subtítulo?
Para reducir la fricción. La persona teme que le espera un formulario largo o una llamada, y el subtítulo debe desmentir eso de antemano.
“Un par de preguntas, sin llamadas, respondemos por WhatsApp” funciona mejor que “Deja tu solicitud”. Indica cuánto tiempo tomará y cómo terminará, lo que hace que la persona se sienta más tranquila para dar el primer paso.
Error principal: pantalla sobre ti, no sobre el cliente
La tentación de describirte es grande, pero al visitante no le importa cuánto tiempo llevas en el mercado. Lo que le importa es si puedes ayudarle con su problema y qué tan rápido. Cada palabra en la primera pantalla debe ser revisada con la pregunta “¿qué obtiene el cliente de esto?”.
Mate se encarga de la portada y el final del camino, tu única acción creativa son las preguntas. Pero tú creas las palabras en la primera pantalla, y son ellas las que generan el primer toque.
¿Cómo comprobar tu primera pantalla?
Muestra la pantalla a alguien que no conozca tu negocio durante tres segundos y pregúntale qué ofreces. Si no responde, la pantalla habla de ti, no del cliente. Reescribe y muestra de nuevo.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas palabras deben estar en la primera pantalla?
Cuanto menos, mejor: un título corto y una línea de subtítulo. La persona no lee la pantalla, la escanea en un segundo, y las palabras de más solo ocultan lo principal. Si no puedes resumir en una idea clara más un detalle, significa que intentas decir demasiado a la vez, y deberías eliminar todo excepto el beneficio.
¿Es necesario mencionar el precio en la primera pantalla?
Generalmente no se menciona el precio del servicio, pero sí el costo de entrada: cuántas preguntas y qué hay al final. “Tres preguntas y respuesta en el chat” también es un precio, solo que en toques y minutos. Esto elimina el miedo principal de que será un proceso largo, ayudando a la persona a comenzar.
¿En qué se diferencia el título del camino del título del sitio?
El sitio habla de la empresa, el camino lleva a la acción. Por eso, el título del camino promete no “somos los mejores”, sino un resultado concreto en pocos toques. Se asemeja más a un anuncio publicitario que a la página principal: una idea, una promesa, sin menús ni secciones alrededor. Todo lo demás distrae de la única acción necesaria.
¿Qué hacer si hay muchos servicios y beneficios diferentes?
No intentes incluir todo en la primera pantalla. Destaca un beneficio común por el que la persona viene, y que los detalles de servicios específicos se aclaren con las preguntas del camino. La primera pantalla vende el hecho de comenzar, los detalles se recogen después, donde es fácil responder uno a uno. Un beneficio a la entrada siempre es más fuerte que una lista de cinco.
¿Vale la pena prometer rapidez en la respuesta?
Vale la pena, si puedes cumplirlo. “Responderemos por WhatsApp hoy” reduce la ansiedad y motiva a comenzar. Pero una promesa que no cumples juega en tu contra más que no tenerla. Escribe el plazo que puedes mantener incluso en un día ocupado. Es conveniente establecer horarios en WhatsApp Business, así fuera de esos horarios el cliente recibirá una respuesta automática, no silencio.




